David Ben-Gurión pasó a la historia por haber proclamado oficialmente la independencia del Estado de Israel el 14 de mayo de 1948. Su vida no se limitó a un suceso político, pues estuvo marcada por aspectos muy particulares que nos pueden dejar varias enseñanzas o retos para nuestra propia vida.

El aeropuerto más importante de Israel se llama Aeropuerto Internacional Ben-Gurión, en Beerseba está la Universidad Be- Gurión del Néguev, y en diferentes ciudades del país existen calles bautizadas con el mismo nombre que invocan la misma interrogante en quienes visitan este país: ¿quién fue Ben Gurión y por qué su nombre es tan importante en Israel? (También te puede interesar Crónica de viaje: 10 cosas que quizás no conocías de Israel).

David Ben-Gurion 1948 TIME cover art by Boris Artzybasheff

1. Inició un movimiento político a los 14 años

Ben-Gurión nació en 1886 en Płońsk, una ciudad situada al norte de Polonia, donde estudió desde pequeño en un instituto judío. A los once años comenzó a estudiar en una escuela fundada por su padre quien le inculcó su pasión por el hebreo, las convicciones sionistas, socialistas y el compromiso por la vida pública.

Su educación, principios y el fuerte antisemitismo que se expandía por Europa a comienzos del siglo XX fueron claves en la formación de su carácter y su forma de entender el mundo. Así pues, a sus 14 años decide fundar junto con amigos de su ciudad natal el movimiento juvenil judío Ezra con el fin de enseñar hebreo y labores agrícolas a los jóvenes sionistas dispuestos a emigrar a Palestina.

Independientemente de su posición frente al conflicto palestino-israelí, la primer lección que podemos aprender de Ben-Gurión es que cuando uno está verdaderamente apasionado por una causa, la edad no es una excusa válida.

2. Su biblioteca personal contaba con 20 mil libros

En 1906, con veinte años, decide materializar su sueño sionista emigrando a Palestina, que se encontraba bajo el dominio del Imperio Otomano. Consciente de que el poder estaba en manos de los turcos, y que la política otomana sería clave para el movimiento sionista, Gurión decidió estudiar Derecho en Constantinopla. Sus planes de estudio se vieron truncados por el estallido de la Primera Guerra Mundial y por las autoridades otomanas que lo acusaron de ser un revolucionario prosionista, por lo cual es expulsado a Egipto, y seguidamente busca exilio en Estados Unidos en 1915.

Durante los tres años siguientes que estuvo en Nueva York, conoce a quien sería su esposa, Paula. En 1918, un año después de la derrota del pueblo otomano frente a los británicos, regresa a Palestina con la intención de crear instituciones que dieran paso al eventual establecimiento de un Estado judío independiente y soberano. En 1935 es elegido presidente de la Agencia Judía, organización judeo-sionista que representaba los intereses del pueblo judío frente al Mandato Británico, cargo que ocupó hasta la creación del Estado de Israel en 1948.

En medio de sus compromisos políticos, su labor pública y la creación de un nuevo estado, Ben-Gurión siempre apartaba un tiempo para dedicarse a una de sus grandes pasiones: la lectura. Sus libros favoritos eran de historia, filosofía, política y religión. Su hábito por la lectura le permitió entender el contexto histórico y político a nivel local e internacional, y el pensamiento de diferentes pueblos. Además, gracias a los libros que recolectaba en sus viajes, aprendió sobre estrategias militares, cultura general y hasta varios idiomas.

La casa en donde Gurión vivió con su esposa en Tel Aviv es hoy en día un museo y librería abierto al público, allí los asistentes pueden observar el tesoro de los 20 mil libros que llegó a acumular este gran lector cifra que marca un gran contraste con los 4 libros que leemos los colombianos al año, según el DANE. La segunda lección que podemos aprender es que la forma de pensar y las acciones de Ben-Gurión fueron determinadas y beneficiadas gracias al conocimiento adquirido por medio de sus libros.

3. Hablaba once idiomas

Ben-Gurión consideraba que leer un libro traducido le quitaba la esencia del mensaje original, por lo cual prefería aprender un idioma para poder leer un libro en el idioma del autor. Por ejemplo, aprendió el griego y el español, sólo para poder leer a Platón y a Cervantes en sus idiomas originales. Algunos de los idiomas que hablaba eran polaco, hebreo, ruso, turco, inglés, francés, español, griego, entre otros. Varios de estos idiomas los aprendió en su edad adulta, por lo cual la tercera lección que podemos aprender de él es que nunca es demasiado tarde para aprender una nueva lengua.

4. Vivía lo que predicaba

Después de ver el nacimiento de Israel como un estado soberano —recibido por sus vecinos con constantes guerras— y de estar al mando durante los primeros años Ben-Gurión toma una decisión radical: vivir en un Kibutz, una comunidad agrícola de ideología sionista socialista. Gurión siempre fue partidario de los Kibutz desde sus 14 años pero por distintos motivos no tuvo la oportunidad de ser parte de uno en su juventud.

Para su esposa esta decisión fue más difícil que la de abandonar Nueva York para irse Palestina en medio del conflicto. Después de convencerla, Gurión escribió una carta a los habitantes del Kibutz de Sde Boker en el desierto del Néguev. Para ellos tampoco fue sencillo porque generalmente los habitantes de un Kibutz son personas jóvenes con capacidades de labrar la tierra cualidad que Gurión no cumplía pero, al mismo tiempo, no le podían negar la estadía a quien proclamó la independencia de Israel. Finalmente accedieron, le dieron la bienvenida y construyeron una cabaña él y su esposa Paula. Poco más de un año después, en 1955, regresan a Jerusalén y Gurión retoma el cargo de ministro de Defensa.

5. Su libro favorito era el más importante

En 1970 regresa al desierto de Néguev pero sin su Paula quien había fallecido en 1968. David Ben-Gurión pasó sus últimos años en su cabaña dedicado a escribir memorias y a la lectura de su libro favorito: la Biblia.

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