Los paralelos que se encuentran escondidos entre la preparación de Diana y el cristianismo común

Advertencia: este articulo puede revelar datos de la película “La Mujer Maravilla”

La mejor escena en La Mujer Maravilla tiene nombre propio en Twitter: La tierra de nadie. Si has visto la película, conoces de qué parte estamos hablando. Es la gran sublevación de Diana, donde desafía el pragmatismo militar de Steve Trevor y sale de las trincheras a levantar fuego contra sus enemigos, que dominan una pequeña ciudad sitiada, y lidera a los aliados en una misión de rescate

La llaman La tierra de nadie porque así es como Trevor se refiere al espacio entre la trinchera y el pueblo. Y aunque el triunfo del feminismo no es tan explicito aquí como en “El Señor de los anillos -El regreso del rey “cuando Eowyn’s  dice  “No soy un hombre”, Diana si triunfa en esta escena al transmitir un mensaje distinto en su actuar. Aun cuando vemos en exceso películas de superhéroes, esta escena está diciendo algo que se siente distinto, se siente emocionante e inspirador: vemos a un superhéroe hacer algo heroico.

Pero La tierra de nadie también es el momento en que Diana  se esfuerza por  enfrentar una gran contradicción en su cosmovisión. En Themyscira, su isla utópica,  ella solía alimentar una creencia de la pureza inherente de la raza humana. Ella se veía a sí misma como un ser preparado para proteger una  bondadosa raza de mortales benevolentes. Pero en sus primeros pasos entre las trincheras, este pensamiento entra a una prueba de fuego. Esta es la gente que ella ha jurado proteger… y ellos tratan de dispararle a muerte!

Quizá has sentido algo parecido a esto si has experimentado un amor tan profundo por la humanidad.

Te conviertes en un pastor, maestro, papá, consejero, o simplemente en un amigo, creyendo en tu corazón que puedes ayudar a alguien a alcanzar grandes cosas. Pero lo siguiente con lo que te encuentras es que esos mismos a quienes quieres ayudar te están buscando para matarte.

En su ensayo La Gloria de Su Descontento, Don Hudson dibuja una fuerte línea entre el Edén y el Cielo, o como lo pondría él: la inocencia y la redención. El Edén es un lugar de inocencia perfecto en el sentido en que no tiene el concepto de maldad. El Cielo es un lugar de redención, perfecto en el sentido en que tiene muy claro el concepto de maldad, y la ha vencido.

El truco para nosotros, dice él, es vivir en medio de esos dos. No estamos en el Edén, por mucho que nos gustaría estar, tenemos que estar conscientes de la maldad, pero tampoco estamos en El Cielo, no hemos vencido la maldad. Debemos aprender la práctica de La Gloria de Su Descontento: “Vivir atrás en El Edén o adelante en El Cielo es vivir una vida irreal, lo cual le quita lo apasionante a nuestras vidas” dice él. “Esta teología nos trae felicidad, pero no nos lleva a hacer nada” En vez de eso,  debemos aprender a ser el tipo de personas que están descontentos y buscan desesperadamente unirse a Dios para redimir a un mundo trágico, sin evadir el mundo trágico.

En la primera escena de La Mujer Maravilla ella se encuentra en un tipo de Edén. Diana, interpretada por Gal Gadot, vive en una isla en la cual habitan solo mujeres. Pero no mujeres normales, sino Amazonas — sabias,  fuertes y asombrosas. La maldad es un rumor distante, es como una historia que se cuenta en la cama antes de dormir. Ella es criada creyendo una historia de fantasías acerca de los “buenos” seres humanos, que habían sido corrompidos por Ares, el vengativo dios de la guerra, quien sólo puede ser asesinado por una espada mística conocida como “la mata-dioses”.

Y si aquellos que la criaron, no le dijeron exactamente la horrenda y cruda verdad acerca del mundo, fue por una buena razón, ella era solo una niña, acaso podríamos juzgarlos?

Estoy familiarizado con este tipo de niñez, en cierto sentido. Porque qué son entonces nuestras grandes iglesias y las escuelas dominicales si no las versiones baratas de un Edén, en donde el mundo es dividido en blanco y negro y las historias Bíblicas son reducidas a sus versiones más simples? Como la historia del pequeño David matando al gran Goliat, la cual nunca nos cuenta sobre Batsabé o Absalon, para no manchar la integridad de quienes son los buenos y los malos. O la historia del fuerte Sansón y su bocota—sus juegos con Dalila avanzaron rápidamente hasta llegar al gran final en que él derriba toda la casa de los filisteos. Todo esto reducido en grandes “lecciones” con una aplicación práctica al final. Es una buena manera de aprender acerca de la Biblia. Demasiado buena, de hecho, para ser cierta.

Pero la escuela dominical no puede durar para siempre, ni tampoco el entrenamiento de Diana. Ella tiene esta impresión de que esta Guerra del Mundo está siendo dirigida por Ares, quien está corrompiendo a la raza humana y llevándolos a hacer cosas tan malas que ni siquiera se habrían podido imaginar. Entonces, concluye, que si ella puede matar a este dios, la tierra va a ser libre para volver a tener una humanidad inocente y correcta.

En las iglesias escuchamos comúnmente este tipo de cosas. Las  iglesias emiten órdenes en contra de “el enemigo”. Tienen un problema con el racismo? “No es un problema de color, es un problema de pecado.” Y el cambio climático? Dios lo va a arreglar. Es simple, se dan respuestas sencillas a problemas difíciles. Cuando todo lo que tienes es una “mata-dioses”, todo problema se verá como un dios.

En muchas películas, la inocencia se convierte en la carga de los personajes, lo cual les da cierto tipo de debilidad. Piensa en los personajes indisciplinados y a menudo cómicos en las películas como Encantada, o la Sirenita, donde la ingenuidad femenina (casi siempre son mujeres) termina siendo graciosa. Piensa en las ingenuas mujeres que son vírgenes en las películas de terror, que generalmente son reservadas para el sacrificio final.

La Mujer Maravilla invierte este estereotipo, haciendo que la inocencia de Diana le dé cierto tipo de fortaleza en ella. Ella cree profundamente que la humanidad es buena y que vale la pena protegerla, y esto la llena de gran compasión y valor, cosa que sus colegas no tienen. “No podemos salvarlos a todos” dice Trevor, instando a Diana a quedarse en las trincheras de La Tierra de Nadie, tratando de captar su atención fuera del pueblo y de esa gente.

“Yo sé” dice ella. “Pero es lo que voy a hacer”

Esta es la verdadera paradoja de la inocencia. El desconocimiento de La Mujer Maravilla de lo que es el mundo moderno es lo que la hace maravillarse con un bebé y con un cono de helado, pero también es la razón del por qué se lanza a un campanario para sacar a un francotirador.

Pero la inocencia sin la redención está incompleta. Cuando le desafían sus profundas creencias en el bien de la humanidad empiezan a desvanecerse. Resulta que Ares no es el único culpable de la guerra y la violencia, pero cuando se enfrenta al hecho que la humanidad puede que no sea tan angelical como ella esperaba, Diana no abandona sus principios; ella solo los expande. Ella no pierde el valor, pero tampoco deja que se inunden sus pensamientos de basura. Se mantiene en lo que es la verdad de lo que ella cree y le añade un poco de la sabiduría del mundo real.

Esto es algo raro, pero encantador cuando sucede. El idealismo tiende a desmoronarse cuando se enfrenta a la realidad, desintegrándose en cinismo. Piensa en todos los locos idealistas que conoces que se dieron por vencidos tratando de cambiar el mundo y se dieron cuenta que su misión sería mucho más dura de lo que ellos creían originalmente. Su única meta ahora es ir al cielo—donde no hay necesidad de existir en el ahora y no se deben unirse en la lucha de combatir el mal porque ya está vencido.

Por el contrario, ahora piensa en los idealistas obstinados que se tapan los oídos y se rehúsan a reconocer que la vida puede ser más complicada de lo que ellos creían que seria. Estas personas tratan de quedarse en el Edén, rechazando la existencia de una amenaza real.

Estos son dos lados de una misma moneda. Los dos son reacciones entendibles en un mundo cruel y desmoronado, pero no son exactamente sabios, ni son ciertamente redentores.

Lo que hace Diana es luchar por medio de la redención— al refinar el proceso que va a dejar sus principios intactos, su inocencia segura y su redención en movimiento.

Aquí es donde el pasar por La tierra de Nadie te llevará, si no te mata primero. Estás fuera del Edén y en tu camino al Cielo. Sabes que no puedes salvar a todos en el camino.

Pero eso es lo que vas a hacer.

Texto original publicado en Relevant: (https://relevantmagazine.com/article/eden-evil-and-the-surprising-message-of-wonder-woman/)

Traducción por: Vanessa Aguirre

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